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AL OIDO DE LOS COLOMBIANOS RESIDENTES EN EL EXTERIOR
Por: Dr.Jorge Eduardo Gonzalez Ocampo
Médico Psiquiatra – Psicoanalista
AL OIDO DE LOS COLOMBIANOS
RESIDENTES EN EL EXTERIOR
En el año 1997 el 47% de los hijos
de Colombia padecían el inmenso flagelo de la desnutrición
o estaban en riesgo de adquirirla. Hoy la situación
del país es aún peor y las estadísticas
sobrepasan el 50%; estas cifras nos sobrecogen, abruman
y avergüenzan; pareciera que fueran sacadas de una
tribu en la mitad de África.
Hoy la Anif nos dice que el 60% de los colombianos
no tienen como comprar los productos de la canasta familiar,
en otras palabras hay 24 millones de colombianos que están
debatiéndose entre la pobreza y la indigencia, de
los cuales los que llevan la peor parte son millones de
niños que se acuestan sin comer.
Se trata de un fenómeno que amenaza
a las familias y que, en última instancia, pone en
peligro la existencia misma de sociedades enteras; asimismo,
debilita la lucha que se lleva a cabo en pro de la paz,
la igualdad y la justicia, es una violación flagrante
de los derechos de la infancia que socava prácticamente
todos los aspectos de las tareas gubernamentales en pro
de la supervivencia, la protección y el desarrollo
pleno de los niños del País.
A pesar de todo ello, la crisis Colombiana
de la desnutrición no ha causado una gran alarma
popular, ni siquiera cuando existen pruebas científicas
cada vez mayores y más convincentes de que el peligro
que representa es muy grave, se presta más atención
a los altibajos de los mercados bursátiles del mundo
que al potencial destructivo de la desnutrición,
o que a los igualmente importantes beneficios que entraña
la nutrición racional, incluso a las pruebas cada
vez más firmes de que el mejoramiento de la nutrición
–mediante la ingestión de cantidades adecuadas
de vitamina A y yodo, por ejemplo- puede beneficiar profundamente
a poblaciones enteras.
En los niños de corta edad, la desnutrición
disminuye la motivación y la curiosidad y reduce
el nivel de juego y de actividades de exploración
e investigación. Estos efectos, por su parte, limitan
el desarrollo mental y cognoscitivo al disminuir las relaciones
de los niños con el medio que los rodea y con las
personas que los cuidan.
Se ha descubierto que los niños en
edad preescolar que sufren anemia tienen dificultades para
mantener la atención y para distinguir entre diversos
estímulos visuales, también se ha establecido
que existen relaciones entre la carencia de hierro y el
desempeño escolar deficiente de los alumnos de primaria
y los adolescentes.
Los bebés con bajo peso al nacer
tienen, como promedio, cocientes intelectuales cinco puntos
menores que los niños sanos. Y los niños que
no son amamantados, cocientes menores en ocho puntos que
los que sí lo son.
La privación de inteligencia humana en tal escala,
y por razones susceptibles de prevención, representa
un despilfarro de proporciones casi criminales.
El ser discapacitado de una mano, un ojo,
dos pies u otras incapacidades son realidades muy duras
y difíciles de afrontar y manejar, pero la peor discapacidad
es la cerebral, en niños que durante la gestación,
la lactancia o los primeros cinco años de vida, no
han tenido la suficiente alimentación.
Las adecuadas bases biológicas son
necesarias como punto de partida para el desarrollo humano.
No estoy hablando de tecnología de punta para la
salud, pero sí de la más elemental.
Cada uno de los hijos de nuestra Patria
tiene el derecho primario a tener, como mínimo, la
necesaria alimentación, condición básica
para un desarrollo y para un aprendizaje normal.
Todos los ciudadanos del país tenemos
el derecho a luchar por todos los medios a nuestro alcance
por hacer lo antes posible la realidad de una Colombia sin
hambre.
Por las consideraciones antes expuestas
quiero invitar a todos mis compatriotas pero muy especialmente
a aquellos que vivimos fuera de la patria, a que nos unamos
ayudando a nuestros hermanos que necesitan con urgencia
una mano bondadosa para satisfacer una de las primeras y
esenciales necesidades: la nutrición, sin la cual
no es posible desarrollar una adecuada inteligencia que
le permita a nuestros niños beneficiarse de la educación.
En pocos campos, por no decir que en ninguno,
es mas rentable socialmente un dólar para ayudar
a una adecuada nutrición de un niño normal.
Su ayuda la puede hacer comprando Bonos
Pan de Vida de Felicitación, los cuales sirven para
felicitar a una persona en una ocasión especial;
o Bonos Pan de Vida de Condolencia en nombre de una persona
fallecida; o adoptando un niño para darle un almuerzo
en nombre del donante.
En cualquiera de estas modalidades es:
? 35 dólares por tres meses de almuerzo
? 75 dólares por seis meses de almuerzo
? 150 dólares por un año de almuerzo
Su donación la puede depositar en
el City Bank en la cuenta No. 3290061979 a nombre de NUTRIR
U.S.A. e informar al siguiente correo electrónico
para enviarle su certificado de donación
AMANDA PATIÑO, email: aizp@bellsouth.net
En nombre de tu hermano colombiano, un Dios
te lo pague.
Jorge Eduardo González Ocampo
Médico Psiquiatra – Psicoanalista
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